Los cuentos de la valija

  • VIVIENDO CON OLIVIA

    Con instrucciones exactas y un maletín lleno de barnices, se acerca mi hija el sábado por la mañana a pedirme un manicure que, lejos de ser un ordinario juego de madre a hija, se convierte en un examen final de colegio de belleza.
    Con mano temblorosa y poco conocimiento de la técnica hago mi mejor esfuerzo. Pinto unos “corazones” con un palillo y doy un toque de brillos a las pequeñas uñas.
  • ¿IMÁGENES PARA LAS PALABRAS O PALABRAS PARA LAS IMÁGENES?

    Las imágenes nos invitan a suponer, intuir o confirmar algo en la historia que era mejor no decir con palabras. Me encanta descubrir pequeños gestos o firmas de los ilustradores, con detalles que parecen escondidos para ser encontrados por aquellos ojitos curiosos que observan con detenimiento cada página...
  • MI AMOR APACHE A WILLY

    Entre montañas de libros con un delicioso aroma a nuevo, recuerdo mi primer acercamiento a La valija. Cada foto, cada historia por leer, todos eran increíbles, todos tenían su toque especial. Todos, menos el  escuálido chimpancé. Tan famoso, tan premiado  y para mí, tan sin chiste. 

    No fue si no hasta que recibimos, a manera de regalo, “Willy el mago”,  que  descubrí la importancia de no juzgar un libro por su portada.

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